La rata es la punta del iceberg.

Imagen: Athletic Club.

Eres un mercenario. Como todos. Pero además eres despreciable, un ser miserable. Has dejado al club que te lo dio todo cuando estamos en la cuerda floja. Nos has dejado tirados para irte con el principal rival. Has dejado tocada a tu familia, y eso no se perdona. Vete allí a ganar algo, aunque sólo sea dinero. Aquí ya no eres nadie, y no seré yo el que me preocupe o entristezca por todo lo malo que (deportivamente hablando) te pase de aquí en adelante. Tú te lo has buscado.

Pero bueno, ya con el traspaso hecho y teniendo en cuenta que esto sigue, ¿ahora qué? Y la respuesta es desoladora. Ahora nada, y eso es un problema mucho mayor que el que Iñigo se vaya donde le salga de las pelotas. No sabemos qué va a pasar ahora, pero con Loren, Aperri y Eusebio calladito es difícil que pase nada bueno.

Jugadores con renovaciones en las que no se suben la clausula. Jugadores que no cierran la puerta nunca a una salida pese a haber salido ya antes. Sí, los jugadores son unos mercenarios, pero si les diesen motivos para quedarse aquí quizá les costaría más abrir la puerta para salir.

El problema es de fondo. En su momento llegamos a la Champions con muchos jugadores jóvenes. No le dieron al entrenador lo que pedía y se dejó la responsabilidad de esa aventura a un entrenador sin experiencia, y se nos vendía que había que disfrutar la competición, que no competirla. El equipo se vino abajo, se veía venir, pero dos años después se volvió a dejar la responsabilidad de un equipo con potencial y joven a un entrenador que había fracasado allá donde había entrenado. Y pese a que entramos a Europa, fue gracias a unos jugadores enchufados, y a un gol de milagro, a lo que cumplimos el objetivo.

El entrenador y la directiva nunca han demostrado ambición en sus hechos. Uno ve a la Real como una victoria en su currículum (al menos su primera temporada), y otros ven la Real como su cortijo, y su única ambición es ser recordados como los que renovaron el campo. Clubes como Eibar, Villarreal, Sevilla, Betis o incluso Atlético o Leganés, dentro de sus posibilidades y aspiraciones, nos han pasado por la derecha. Nos han arrancado las pegatinas, vaya. Aspiran al máximo, y trabajan para ello.

¿A qué aspira nuestra directiva? A nada, y por nada trabajan. 

Va siendo hora de que la Real Sociedad retome la identidad de un pueblo, de su ciudad. Que se acerque a los aficionados, que escuche a los aficionados, a los que realmente quieren todo lo bueno para el equipo, y que volvamos a crecer. Pero la sensación es que todavía queda mucho para eso.

 

 

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1 respuesta

  1. Es lo que yo pienso tambien… Que pena, per este es el momento para que estamos unidos! Aupa la Real!

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