Esta película ya la he visto

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Esta película ya la he visto

Cuántas veces al ir cine y tras haber pagado una entrada, de esas que hoy en día se cotizan como si fueran de oro, nos hemos encontrado con la sensación de que la película que están proyectando ya la hemos visto. Aunque no sea así, la cada vez más frecuente similitud entre muchos filmes, pueden dar esa impresión.

Cuántas veces, estando tumbados en el sofá viendo la televisión con un ojo abierto, hemos visto películas de las basadas en hechos reales, lo que se vienen a llamar telefilmes, en las que sabíamos qué iba a pasar en cada momento, porque todas están cortadas por el mismo patrón.

O cuántas series hemos seguido, capítulo a capítulo, día a día o semana tras semana en las que la estructura de los capítulos era la misma y el desarrollo del mismo seguía unas pautas que paso a pasa llevaban a la resolución que todos sabemos cuál iba a ser.

Y es que hoy en día, la imaginación de los guionistas es bastante limitada e intentan conquistar nuestros gustos con la repetición de modelos de éxitos anteriores pensando que de esta forma el triunfo está asegurado.

Esto mismo es lo que pasa en Anoeta en los últimos tiempos, donde muchos partidos son calcos de otros anteriores y a menudo, como el pasado viernes, salgo del estadio con la impresión de que esa película ya la he visto.

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Y es que los guionistas que escriben los partidos de la Real también andan escasos de imaginación y nos ofrecen cada dos semanas capítulos casi idénticos en el mismo escenario y con los mismos personajes. Eso sí cambiando los actores secundarios, que vienen a ser el equipo rival, pero que al final no cambia el desenlace final.

Y es que en los partidos de la Real de los últimos año podemos apreciar unos patrones que se repiten constantemente. Empezando por una posesión de balón estéril, que quedará muy bien en las estadísticas, pero cuyo resultado no pasa de ser una colección de pases inocentes y sin la búsqueda de profundidad alguna para poder llegar con peligro a la portería rival, o al menos sin encontrarla.

Y una falta de ocasiones que hace preguntarnos si nuestros jugadores saben que este deporte consiste en ganar al rival metiendo un gol más que ellos. ¿Cuántos disparos lejanos realizan los txuriurdines al final de cada partido? Parece que se haya convertido en una osadía sólo al alcance de los elegidos disparar a puerta desde fuera del área, cuando este es un recurso muy válido sobretodo si no se consiguen generar situaciones de peligro en llegadas dentro del área.

¿Y que decir de los centros al área? Continuos intentos de meter balón en los dominios del portero rival, que no llegan a inquietar a éste porque no somos capaces de levantarlo un metro del suelo. (Y se lo pongo en bandeja a los ventajistas, que comenten en este punto el centro de Zaldua en el partido del viernes, cuando no es sino un espejismo en un desierto continuo).

No hay más que mirar el número de corners malogrados en cada partido, para ver que como cualquier malvado de cualquier película del montón puede disparar cien veces que nunca acertará al objetivo al que pretende alcanzar.

Y luego para dar un poco más de intriga y emoción al telefilme con el que nos deleita nuestro equipo, damos opción al rival con el habitual regalo defensivo que nuestros agradecidos contrincantes no suelen desaprovechar.

El viernes, antes del gol del Espanyol, no me fue difícil anticiparle a un amigo, como en cualquier película predecible, que en alguna jugada nuestra defensa haría una de las suyas, y el equipo catalán, que no había hecho nada en todo el partido, se iba adelantar.

Menos mal que por lo menos erré en el final de la película, y Willian José, disfrazado de superhéroe, se cargó el pronóstico catastrófico que auguraba y aunque no fue un final digno de una comedia romántica, tampoco fue tan trágico como en una de terror.

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Y es que mientras el guionista (Eusebio), el director (Loren), el productor (Aperribay) y los protagonistas (los jugadores) no desarrollen su imaginación y nos sorprendan con historias nuevas, me temo que la película que vamos a seguir viendo los domingos en Anoeta va a ser la misma.

Así que esperemos que ahora que va a empezar el Zinemaldi, se dejen ver por las salas de cine y comprendan que abriendo la mente se pueden hacer cosas diferentes, que así es como suelen salir las obras de arte.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” (Albert Einstein)

GORA ERREALA!!!

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