Un año de barra libre

Rulli se tira muy pronto al suelo en los mano a manos.


Hoy que celebramos el día de los santos inocentes, donde es costumbre hacer bromas entre todos, me ha llamado la atención un dato de nuestra Real que parece una auténtica inocentada, pero que desgraciadamente no lo es. En este año 2017 que llega a su fin, la Real ha encajado en Anoeta, su casa, la friolera de 33 goles en los 19 partidos de liga que ha disputado. Ello sale a 1.73 goles encajados por partido, una media horrorosa para un equipo cuyo objetivo es entrar en los puestos que dan acceso a Europa League, y porque no, clasificarse entre los cuatro primeros de la liga, y así clasificarse para disputar la Champions League la temporada 2018/2019.

Es cierto que la Real ha tenido cierta facilidad para marcar goles, merced al talento que atesoran sus delanteros, y el buen juego que hemos visto en Anoeta en ciertos momentos, pero un equipo no debe esperar que cada partido sus delanteros marquen cada oportunidad que se le presente. Este año la Real ha estado obligada a marcar mínimo 2 goles, casi en todos los partidos disputados en casa, para poder ganar el partido, y eso es una losa demasiado grande para cualquier equipo de nuestra liga.

Hay un dato muy relevante que explica lo que anteriormente os he comentado. De los diecinueve partidos disputados como local, solamente en tres encuentros ha sido capaz de mantener su portería a cero. Contra el Celta de Vigo, allá por el mes de enero, cuando la Real ganó por un gol a cero, con gol de Juanmi. Con el mismo resultado ganó al otro equipo gallego, al Deportivo de la Coruña, al que también le gano por el mismo resultado, esta vez merced a un gol de William José. Y ya esta temporada logró mantener su portería a cero contra el Villarreal, en el primer partido de liga disputado como local, al que le doblegó por tres goles a cero, con goles de William José, Xabi Prieto y Juanmi.

Este dato es muy duro para un conjunto que aspira a entrar en Europa, y jugando como local. Un conjunto que aspira estar en la zona alta de la clasificación, primero debe ser consistente y fuerte en su juego, y este año la Real, sobre todo en los últimos meses del año, no ha logrado serlo. Los rivales que visitaban Anoeta, lograban marcar goles sin hacer absolutamente nada. Con una sola llegada al área y con media ocasión han podido perforar la portería realista, valiéndose de la debilidad defensiva del cuadro donostiarra.

Hemos escuchado muchas veces este año, que el juego de la Real se basa en la posesión del balón. Sí que hemos disfrutado en ciertos momentos del año con el juego combinativo de la Real, pero los problemas han llegado cuando perdíamos el balón. Como he dicho anteriormente, una sola llegada bastaba a los visitantes para perforar la portería realista. Sólo con la posesión no puedes defender claro está, y la Real ha carecido de un sistema defensivo, y no me refiero a defensas y portero solamente sino a todo el equipo, para frenar las contras y jugadas ofensivas de sus adversarios, que cada partido aprovechaban sus ocasiones para batir a Gerónimo Rulli.

De cara al 2018, esperemos que Eusebio y su tropa puedan frenar esta sangría de goles encajados, para consumar los objetivos marcados a principio de temporada. Si lo logran, estarán muy cerca de conseguir clasificarse para disputar competiciones europeas por segundo año consecutivo, y hacer una buena actuación en la fase eliminatoria de la Europa League, empezando por el Salzburgo austriaco. Y es en estas eliminatorias, donde sobre todo tiene un gran valor no encajar goles jugando como local, por el valor doble de los goles marcados en terreno rival, en caso de empate.

Ahora que estamos prácticamente a mitad de temporada, se nos presenta a todos los realistas, una segunda parte de temporada muy ilusionante. Ya que estamos fuera de la Copa del Rey, el objetivo en la competición liguera debe ser conseguir plaza europea, que todavía esta a tiro de piedra, y en la Europa League, hacer un buen papel en las eliminatorias.

Curiosamente, el primer gol que recibió la Real en Anoeta fue obra del sevillista Ben Yedder, el mismo que anotó el último la semana pasada. Aquel primer gol que anotó el delantero sevillista y la victoria tan contundente de 0 goles a cuatro que le endosó el conjunto hispalense, es como si fuera una premonición de lo que esperaba a nuestra Real en éste año 2017. Desde que Ben Yedder marcara el primer gol, los delanteros que han visitado Anoeta estos doce meses, han tenido barra libre para anotar un gol tras otro al conjunto donostiarra, que no ha sabido cerrar esta barra libre tan desoladora.

Esperemos que este 2018, que estamos a punto de estrenar, nos depare un cierre de este grifo de goles encajados, que veamos a un equipo más solido y que nos haga disfrutar durante todo el año. Que así sea.

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